Con el sol y el buen tiempo nos encontramos mejor y más
activos.
La luz del sol, sobre todo en verano, incrementa los niveles
de serotonina (hormona que regula el estado de ánimo), también aumentan los
niveles de melatonina (hormona que regula los ciclos del sueño, por lo que
dormimos mejor y nos levantamos más descansados) y multiplica los niveles de testosterona en
sangre (hormona que regula el apetito sexual).
En cambio, en otoño e invierno, disminuye la luminosidad,
causando una actividad excesiva del transporte de serotonina, lo que significa
que se consume más rápidamente, sobre todo en la mujer.
Unos científicos austriacos han llevado a cabo un estudio en
el que afirman que mediante terapias lumínicas pueden aportar una sensible
mejora a los pacientes con depresión.
Uno de sus autores, Matthäus Willeit, de la Clínica de
Psiquiatría del Hospital Universitario de Viena, afirma que dos tercios de los
enfermos con estos síntomas responden a la terapia de luz, consistente en
exponerse a una fuente lumínica de 10.000 lux durante tres cuartos de hora
todas las mañanas. La luz normalizó el nivel de serotonina, incluso las
personas “sanas” del estudio se sentían mejor.
Fuente:
EFE - www.noticiasmedicas.es – www.salud.com

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